Rosa María Calaf, Pepa Roma y Cristina Morató fueron las tres protagonistas en este acto. Las tres mujeres compartían el hecho de ser viajeras desde jóvenes, pues todas ellas partieron desde la adolescencia a descubrir mundo. Lo que más las caracteriza es su valentía, ya que se dignaron a viajar solas con menos de 20 años.
Rosa María Calaf comenzaba hablando de su experiencia. Siendo una de las mujeres más viajeras del mundo, ha visitado hasta 178 países, quedándole solo 14 por descubrir. La periodista española describe el viajar como un virus, "cuando comienzas a viajar, coges un virus que no hay manera de quitarte de encima". Rosa María Calaf quería ser exploradora, y asegura que éste afán de viajar se lo inculcó su familia. "De lo diferente se aprende, y el acercarse a lo diferente es la única manera de aprender", afirmaba Calaf, hablando del viaje como una experiencia única que vale la pena experimentar. Con apenas 15 años, antes de estudiar Periodismo en la UAB, se lanzó al auto-stop pudiendo llegar hasta Suecia, algo que ahora piensa que sería misión imposible. También viajó en coche hasta Mongolia, y asegura que ella tiene su casa para volver, no para vivir en ella.
Pepa Roma no tardó mucho más en aventurarse con su primer viaje. Con tan solo 16 años viajó sola a París, Más tarde quiso dar una vuelta al mundo, y así lo hizo. Afirma con seguridad que el África occidental es uno de los lugares que querría volver a visitar cuando pudiera. Roma asegura que, al ser mujer, encontró varias facilidades al viajar, algo que hoy en día se pone mucho en duda. Después de dar la vuelta al mundo y estudiar en España, París y Londres, aseguraba que "el viaje da mucha literatura de mujeres".
Cristina Morató, Pepa Roma y Rosa María Calaf en la Jornada del pasado viernes, 29 de Noviembre. Foto: Mónica Guberna
Cristina Morató fue la última viajera en intervenir, pero no dudó en contar una historia muy interesante, como en el caso de las dos viajeras anteriores. A diferencia de Rosa María Calaf, Morató quería ser misionera. Quiso ser misionera de guerra, así que partió de joven hacia Mandawa, India, para cubrir un evento de guerra. No contaba con una acreditación oficial, pero consiguió convencer a una mujer para que le acreditase siendo del medio "Hogar y moda", medio de entretenimiento en el que trabajaba entonces Morató y que, por supuesto, no cubría eventos de guerra. La reportera afirma que hay que tener inquietud, rebeldía y curiosidad para ser una buena periodista viajera. Asegura también que "los viajes alargan la vida".
Ninguna de las tres mujeres ha reconocido tener que renunciar a nada para poder realizar sus viajes, aunque a veces echase de menos a la familia, pero aseguraban que al volver a casa, todo seguía en la normalidad y sus familias se alegraban de que disfrutasen viajando.

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